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Apratim recibe terapia de sangre de su cordón umbilical para tratar el autismo

Apratim de Kolkata, India, ahora tiene cuatro años. Nació un mes antes de lo previsto, y hasta que cumplió los 18 meses de edad su desarrollo fue evolucionando de manera normal, fue entonces cuando padres empezaron a notar que sus habilidades de comunicación no progresaban igual que las de otros niños.

Sus padres estaban preocupados hasta que el padre de Apratim visitó a un especialista en Delhi que lo diagnosticó el trastorno de espectro autista (ADS). Autismo se refiere a una variedad de condiciones caracterizadas por desafíos en el desarrollo de las habilidades sociales, conductas repetitivas y comunicación verbal y no verbal. Esta enfermedad afecta a cada persona de forma distinta, pero presenta suficientes rasgos para ser reconocido como parte del espectro. La familia de Apratim investigó intervenciones para mejorar sus habilidades lingüísticas e intentó varios enfoques. En 2014, el mismo año en que nació Apratim, la Universidad de Duke lanzó el primero de una serie de ensayos clínicos para tratar el autismo con células madre de la sangre del cordón umbilical. Los resultados del primer ensayo se publicaron en abril de 2017. En el estudio, los integrantes mostraron mejoras significativas en las habilidades sociales, vocabulario expresivo, severidad de los patrones de comportamiento del autismo y respuesta ocular a estímulos. Los resultados fueron medidos tanto por los padres como por médicos usando escalas de comportamiento ya establecidas y desarrolladas para el autismo. A los 6 meses fue cuando se empezó a observar las mejoras por parte de los pacientes.

La sangre del cordón umbilical de Apratim se almacenó desde el momento del parto en el banco de células madre más grande de la India y sus padres pidieron participar en el ensayo clínico de Duke y finalmente fue aceptado. La terapia se llevo a cabo en Estados Unidos en 2017. Y nueve meses después de la intervención, el padre de Apratim ha afirmado que su hijo ha hecho cambios significativos en positivo respecto su enfermedad. ‘’Se comunica más, sus habilidades cognitivas han mejorado, tiene amigos en la escuela y le gusta jugar con ellos’’. Confirma Apurba Dey Singha, padre de Apratim.

 

Fuente: https://bit.ly/3xo31yG